Los ventiladores son dispositivos relativamente simples. Un motor, una hélice y eso es todo. La diferencia entre ellos radica en su formato, que puede ser usado para una variedad de propósitos. Estos pequeños y muy básicos aparatos son muy populares por su practicidad y bajo precio. También conocidos como “ventiladores de mesa” o “ventiladores de escritorio”, estos modelos se describen perfectamente por su nombre: pueden ser colocado en una mesa o escritorio para satisfacer una necesidad muy puntual y localizada. Debido a su pequeño tamaño, es imposible enfriar una habitación con ellos. Las únicas opciones que ofrecen son, en general, la elección de la velocidad de ventilación, la rotación o la oscilación. Su velocidad de flujo de aire es de unos 20 m3/min. Sopladores de aire Estos son ventiladores de pedestal mucho más potentes que los de escritorio. Son utilizadas principalmente por profesionales, por ejemplo en talleres. A diferencia de los ventiladores de pedestal para el público en general, estas unidades son tan poderosas que es aconsejable colocarlas en el suelo. Su velocidad de flujo de aire comienza en 150 m3/min y puede llegar hasta 400 m3/min o incluso más. Empiezan en unos 50 euros para los modelos más sencillos. Ventiladores de pedestal Los ventiladores de pedestal o de columna son, por así decirlo, el nivel intermedio entre los ventiladores de pedestal y los sopladores de aire. En comparación con los ventiladores de pedestal, son más potentes (hasta 100 m3/min) y por lo tanto tienen un mayor radio de refrigeración. Tienen las mismas opciones: control de velocidad, rotación, etc. Los precios bajos empiezan en 30 euros.